IDEOLOGÍA, MINDFULNESS Y TRANSFORMACIÓN.



Cuando hablamos de mindfulness, de su utilidad para nuestras vidas ¿a qué tipo de utilidad nos estamos refiriendo? Si hacemos un repaso de lo que diferentes especialistas han escrito al respecto, podríamos concluir que a través  del mindfulness podemos  aprender a relacionarnos de forma directa con aquello que está ocurriendo en nuestra vida, aquí y ahora, en el momento presente”. Que "es una forma de tomar conciencia de nuestra realidad, dándonos la oportunidad de trabajar conscientemente con nuestro estrés, dolor, enfermedad  con los desafíos de la vida."
Una idea muy extendida acerca del mindfulness es la de que aunque parte de las tradiciones budistas, se ha “liberado” del contenido espiritual de las mismas, haciéndose así más atractivo para las personas occidentales. Aunque  mindfulness no implica convicciones religiosas, es una práctica vital que, en efecto, parte del budismo, y tiene un importante componente ético y espiritual que no se puede obviar.  “El mindfulness es una práctica inseparable de las intenciones de la persona que lo practica”, explica Bernhard. “Está vinculado con el precepto budista de no hacer daño. La atención plena de un francotirador cuando enfoca su objetivo con la mirilla de su rifle no es mindfulness tal como lo enseñó Buda”. El mindfulness, insiste Bernhardtiene que ir acompañado de buenas intenciones, amabilidad y generosidad.
                Entre los desafíos de nuestra vida personal y colectiva está asumir, aceptar y gestionar la profunda crisis de nuestras sociedades. Aunque se trata de una crisis de raíces ecológicas, que afecta a toda la humanidad y a los actuales equilibrios de la biosfera, a ojos de las mayorías aparece exclusivamente en sus manifestaciones sociales y económicas. Esta incomprensión de fondo, que se cultiva deliberadamente desde las instituciones de poder y desde todos los medios de comunicación del sistema, dificulta, y mucho, poner en marcha medidas de adaptación a unos cambios que no es que vayan a venir, si no que ya están aquí, con una amplia gama de manifestaciones cada vez más dolorosas y que incluyen desde la inestabilidad climática, hasta la reducción de la energía disponible, pasando por un reparto socialmente injusto e internacionalmente criminal de las cargas que todos estos ajustes implican.
                El mindfulness no es una ideología ni una forma de analizar el mundo, para su mejor gestión. Es una práctica  que nos ayuda a conectar, a conocer y profundizar en nuestra esencia. Y a vivir y aceptar el momento presente.  Sus indudables conexiones con el budismo, imbuyen de compasión la práctica del mindfulness. Aunque no es una ideología, nos propone una mirada profunda al entorno, llena de aceptación, compasión y ternura. La misma que propone para cada quien. Siendo así, en tiempos de crisis y desde el mindfulness ¿Qué hacer?
                El mindfulness propone conexión con el momento, aceptación, compasión, amor. Y estos valores contienen las semillas de la transformación profunda que la especie humana tiene que abordar para religarse con el mundo. Practicando el conocimiento profundo de lo que en realidad somos, entre otras cosas nos liberamos de emociones inducidas sobre el consumo, la felicidad, el miedo, la seguridad, la dependencia…Practicando la percepción del mundo, podemos sintonizar de nuevo con  la Vida que vibra a nuestro alrededor, abriéndonos a su belleza y grandiosidad. Practicando la compasión y la aceptación, podemos aceptar las heridas propias y las que infligimos al planeta que nos acoge. Solo desde esa aceptación amorosa de lo que somos, de nuestros límites, podremos acometer  las transformaciones necesarias para superar la crisis que vivimos.
                El mindfulness no es ideología, pero es una  práctica amorosa, compasiva y liberadora. Justo los pilares que necesitamos para construir los referentes ideológicos capaces de movilizarnos para la transformación del mundo.
                El mindfulness suma, y mucho, en los procesos de transformación del mundo. Y tal vez sea bueno tenerlo presente en nuestras prácticas.