lunes, 19 de octubre de 2015



SOBRE LA RUTA DEL SÁBADO 17

Ahora toca revisar la ruta del día 17, para, con toda la amabilidad del mundo, buscar qué cosas hicimos, cómo contribuyeron a la experiencia global y así, seguir construyendo, junto a todas las personas que competáis esta idea de conexión mindfulness y naturaleza, un método cada vez mejor.

Comenzamos con una rueda de presentación y una breve meditación de pié, en postura de la montaña. Breve, por que el viento y la lluvia hicieron acto de presencia. Aceptar el momento podía haber sido resistir...Pero la opción fue adaptarse: vestirnos para la lluvia y seguir caminando.

Subimos al Fontardión; caminata individual, atendiendo a la respiración y los pensamientos que pudieran surgir respecto a nuestra supuesta posición en el grupo: "me quedo atrás...tendrán que esperar por mi...tengo que esforzarme... ". No dar continuidad a esos pensamientos y centrarse en la experiencia, en la respiración, en la exploración del ritmo...¿Funcionó? ¿Ayudo sentir que el guía era el último?

En la cumbre, breve charla de interpretación del paisaje, con un colofón basado en la aceptación y compasión de lo que somos como especie, del impacto que causa sobre el planeta nuestra forma de vida. Y sobre como desde la aceptación y el amor pueden emerger modos de vida más conectados a la naturaleza, llenos de experiencia y contenido transformador.



La bajada al bosque, por camino aparentemente llano, pero muy irregular y abrupto en la práctica. Llevamos la atención a la pisada, a la forma en que nuestro sistema locomotor se adapta a las irregularidades del terreno. Caminamos de forma consciente, con una invitación a sentir la relación del suelo con nuestros pies y piernas...Y cadera, espalda...



El bosque: durante unos 50 minutos nos abandonamos a las sensaciones de caminar en silencio, en soledad. Hubo quien se sentó a meditar, quien meditó caminando, quien combinó momentos de todo tipo. Al final, hubo un pequeño momento para compartir aquello que el bosque nos había regalado: la caída de la hoja, las setas, los hongos, los manantiales, la luz, el sonido...¡Tantas cosas!


Caminamos de nuevo en silencio, con la atención a "la movilidad de la mirada". a medida que nos acercamos al cañón del Eume, cada paso nos abre una perspectiva nueva, más amplia y más rica.


Al borde del cañón, realizamos prácticas de técnicas de progresión en el medio natural, de forma consciente, trabajando con el centro de gravedad, con la flexibilidad para hacer descensos más seguros y eficientes por terrenos delicados. Técnicas conscientes de progresión en el medio natural, podría llamarse esta parte de la jornada.

Tras comer y beber, continuamos, ahora con un ejercicio de orientación somera, en el que proponemos investigar lo que sucede cuando la atención bascula entre los próximos pasos (aquí, ahora) y el camino que tenemos que recorrer (¿presente expandido?). Interesante práctica...

En las Penas do Mel realizamos una meditación en la que el viento y el sol nos envolvieron de tal manera, que estando el grupo unido, la sensación de aislamiento y soledad era espectacular.

Desde ahí, y tras algún ejercicio de trepa, emprendimos camino de regreso, para terminar con una sesión de estiramientos conscientes.

Un día genial...Pero cuando volvamos de nuevo, de la experiencia de esta jornada surgirán ideas para aplicar en la  próxima salida.

Gracias por las fotos a Montse, Javier y María.

domingo, 18 de octubre de 2015





Ayer sábado hicimos la ruta de mindfulness por el Cañón del Eume.

No puedo decir otra cosa que GRACIAS a todas las personas que participaron en ella.

Todo lo que he aprendido leyendo y en las diferentes formaciones por las que he pasado.
Todo lo que preparé para la jornada;
todo se vio superado por una experiencia maravillosa de encuentro y conexión de cada quien con su  interior, con la Tierra que nos acogió y con todas las personas con las que compartimos la jornada.

Por lo vivido y por lo aprendido...

¡¡Gracias!!

Y gracias al sol que por fin se decidió a salir; y al viento que meció los árboles del bosque para que soltaran las hojas; y al bosque, que tanto nos regaló.
Gracias!